me da asco el.pollo y antes no

(CNN) — ¿Existe alguna comida que no te agrade, y no puedes argumentar por qué razón? ¿O quizás un alimento que te enfermó una vez, y en este momento no puedes ni aproximarte? Podría ser el resultado de un mecanismo de supervivencia de millones de años de antigüedad.

Nota del editor: David Solot es un estudiante de doctorado en Psicología Organizacional de la Facultad de Walden, y tiene una maestría en Psicología Clínica. Su experiencia incluye el estudio de la sensibilidad y la percepción de los animales, y las respuestas condicionadas a la tiernicidad en los alimentos.

Las náuseas

Diríase que las mamás de pequeñas padecen con considerablemente más continuidad de náuseas en el primer período de tres meses de gestación (e inclusive mucho más adelantado el embarazo) . Aun hubo un análisis de la Facultad de Columbia que confirmó esta proporción, a pesar de que los científicos suecos que lo realizaron consideraron, no las náuseas recurrentes que tantas embarazadas experimentan, sino más bien la situacion puntual de la hiperémesis gravídica , que es una condición extrema de náuseas y vómitos que en ocasiones aun necesita hospitalización.

Consejo 2: Continuidad en la presentación de la comida

Hay que prestar un nuevo plato 9-diez ocasiones antes que un niño se atreva a probarlo, pero frecuentemente los progenitores desistimos en 4- 5 exposiciones, y lo ofrecemos por irrealizable.

Los estudios prueban que los pequeños muestran mayor aceptación a una comida novedosa tras 2 o tres semanas de exposición tolerante y continuada.

Fagofobia

La fagofobia radica en la fobia en tragar los alimentos. Lo que incentiva el rechazo a la comida es el miedo por ahogarse o asfixiarse en el momento de tragar los alimentos. Si bien de entrada daría la sensación de que esta fobia se generaría con los alimentos sólidos, asimismo puede suceder con líquidos. La fagofobia puede generarse a cualquier edad y en general se asocia a un episodio de atragantamiento que la persona interioriza como un hecho traumático que impide regresar a padecer. De ahí que se aconseja:

  • En el momento en que el hecho es ir ingresando paulativamente texturas mucho más firmes en un niño o pequeña, el manejo va a ser en la mayoría de los casos alimenticio, siguiendo los consejos de modificación progresiva que nos puede ir señalando un nutricionista. No obstante, en el momento en que se intente una fobia postraumática es conveniente asistir a un sicólogo que logre asesorar el régimen de la fobia.
  • Si el inconveniente es el consumo de sólidos (si bien no es la única oportunidad, es la mucho más recurrente), debemos iniciar por ser útil purés muy licuefactados, que de a poco vamos a ir espesando hasta llegar, de manera gradual, a un puré poco a poco más espeso y al final a alimentos sólidos.
  • En los purés que cada vez van a ser mucho más espesos, empezaremos paulativamente a ingresar pequeños pedacitos simples de desmenuzar, y cada vez vamos a ir incrementando la existencia de estos “grumos” grumos o pedacitos, y el tamaño.
  • Los primeros alimentos sólidos que tenemos la posibilidad de integrar tienen la posibilidad de ser la sémola, el puré de patata con tropiezos, el huevo pasado por agua, el pescado al vapor o hervido, el calabacín hervido, etcétera.
  • Si la introducción de alimentos es muy lenta y dificultosa vamos a deber confirmarnos de que la nutrición no está resultando deficitaria. En caso afirmativo, suplementar de la manera correcta a cada caso.
  • En el momento en que la fobia hay que al consumo de líquidos tenemos la posibilidad de recurrir al empleo de espesores para consumir aun el agua a partir de gelatinas o purés, y de a poco ir tendiendo a una rigidez mucho más líquida al contrario de de qué manera lo hacíamos con la fobia a sólidos, hasta llegar a poder consumir los líquidos sin espesar.

Ir cambiando los platos

  • Es buena iniciativa ir mudando los platos, en ocasiones se tienen la posibilidad de fatigar de comer siempre y en todo momento lo mismo (si bien varios pequeños desean comer siempre y en todo momento igual )
  • Es esencial que en el momento de comer haya un ámbito relajado y no prestar mucho más atención de la habitual a la nutrición del niño.
  • El instante de la comida y la cena no debe transformarse en una pelea a fin de que el niño se lo coma todo y coma de todo. Así mismo solo lograremos que coja aversión a la comida.

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