Celebración con raíz argentina. El Wiñoy Tripantü de la Colectividad Mapuche


Wiñoy Tripantü
Por Vicente López Pérez
El Wiñoy Tripantü ó Nueva Salida del Sol es sin duda una de las ceremonias más importantes del Pueblo Mapuche, desde tiempos inmemorables se viene renovando este compromiso con la Ñuque Mapu (Madre Tierra). Partiendo de la base que para los Originarios el tiempo es circular, los ciclos y las estaciones se repiten una y otra vez y así terminan y empiezan, nacen y mueren dándole a las gentes la oportunidad de aprender, reflexionar é ir perfeccionándose en su interrelación con el medio ambiente y su cultura hasta el fin de sus días.

derivó en el Calendario Mapuche, ellos vieron que los ciclos lunares se completaban cada 28 días (a veces 27) y a su vez el Sol también determinaba su ciclo más largo en el tiempo y era de 365 días (un año). Siempre circular el tiempo estaba determinado por La Luna (Küyen) femenina, dinámica y cambiante y por El Sol (Antü) masculino y estático. El año a su vez lo dividieron en cuatro estaciones:
Pukem: Tiempo de Lluvias
Pewü: Tiempo de Brotes
Walüng: Tiempo de Cosecha
Rimú: Tiempo de Descanso
Todo este conocimiento de la Cosmovisión del pueblo Mapuche está representado en el Kultrum el instrumento sagrado.
La fecha exacta del Wiñoy Tripantü, la suelen determinar los más ancianos que son grandes conocedores de su cielo, y esto sucede cuando se vuelven a ver en él “los siete cabritos”, que no es otra cosa que la reaparición visual en los cielos australes de la Constelación de las Pléyades, y como todo fenómeno natural no sabe de fechas fijas.
Para la llegada del Wiñoy Tripantü, las gentes y Comunidades empiezan a prepararse con anticipación, si el grupo es pequeño suele hacerse dentro de la Ruka (casa) y si es numeroso los hombres suelen construir un Kuni (una enramada) a campo abierto donde la gente pasará la noche junto al fuego sagrado, se prepararán comidas en abundancia y asados, para compartirlos entre todos.
Al comenzar a caer la noche y el frío hacerse presente la reunión se hace cada vez más íntima alrededor del fuego entonces comienzan los relatos y entre conversas, Ulkantunes (canciones) y Purrúnes (bailes), circulan el mate y las tortas fritas.
Según la cosmovisión mapuche esa es la noche en que el espíritu está mejor predispuesto y más receptivo, por lo tanto se emplea para aprender algo nuevo o realizar alguna creación, como por ejemplo la confección de instrumentos musicales.
Así permanece la gente hasta recibir la primera luz del nuevo día, esta marcará el comienzo del nuevo ciclo de la naturaleza el rito de renovación de las fuerzas del Universo ha llegado, los más osados irán a cualquier río ó laguna cercana para darse el baño ritual, dicen que esa noche las aguas están más calientes debido a un fenómeno natural, y es muy importante recibir al Sol limpios de cuerpo y alma.
Cuando amanece se da paso a la ceremonia central del Wiñoy Tripantü, todos en semicírculo de cara al Puel (este) y mirando el Antü (sol) comenzarán a relacionarse con el Newén (fuerza espiritual).
En cada ceremonia se renueva el compromiso de “Ser Mapuche” y el compromiso “con la naturaleza” y con la “responsabilidad de preservar su equilibro” y así dicen ellos:
“Para nosotros el Pueblo Mapuche, la importancia de este momento se eleva al plano de lo sagrado ya que como una fuerza más de la naturaleza, nos comprometemos con ella. Conocer y profundizar acerca del origen y real sentido del Wiñoy Tripantü puede ayudar a ordenar nuestra vida colectiva como Pueblo, retomar el destino de nuestra cultura en nuestras propias manos y proyectarnos al futuro fortalecidos en nuestra propia identidad originaria.”
Noche de We Tripantü
Anochece. Una mano dibuja en los vidrios
el rostro de una helada, cuyo nombre ha olvidado.
Los manzanos sueñan la felicidad
de compartir el mundo con los pájaros.
La Nueva Salida de Sol ilumina
el camino de los perdidos.
El invierno hunde sus pies
dejando una huella sin forma.
La estación de las lluvias es nuestro único consuelo.
Noche de We Tripantu. Un nuevo orden perdura en las cosas.
La memoria recupera el silencio
anterior a la palabra.
Como todos los años para estas fechas, en la intimidad de muchos campos argentinos ajenos a miradas curiosas, la gente se volverá a reunir, los fuegos se volverán a arder y Los Mapuche renovarán una vez más sus compromisos con la Madre Tierra y su lucha permanente por seguir reivindicando sus derechos y cultura.